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Historia de la Virgen de la Altagracia y por qué se celebra el 21 de enero en República Dominicana

Por Divagna Encarnación
- 2 min de lectura

La Virgen de la Altagracia es considerada la madre espiritual y protectora del pueblo dominicano. Su devoción se remonta a los primeros años de la colonización española, cuando los hermanos Alonso y Antonio Trejo trajeron desde España un lienzo con la imagen de la Virgen María, representada junto al Niño Jesús, inspirado en el nacimiento de Cristo.

Según la tradición, el cuadro llegó a la isla a inicios del siglo XVI y fue entregado a una familia en Higüey, actual provincia La Altagracia. La leyenda cuenta que una niña pedía insistentemente a su padre una imagen de la Virgen “de la Altagracia”, y que milagrosamente el lienzo apareció en su hogar, hecho que dio inicio a una profunda devoción popular.

La imagen muestra a la Virgen María adorando al Niño Jesús recién nacido, acompañados por San José y una estrella en lo alto, símbolo de guía y esperanza. Con el paso de los años, la devoción fue creciendo hasta convertirse en una de las expresiones religiosas más importantes del país.

El 21 de enero se celebra su festividad debido a una antigua tradición religiosa que conmemora la llegada del lienzo a tierras dominicanas y los primeros cultos realizados en su honor. Esta fecha fue oficialmente establecida como día de celebración nacional, convirtiéndose también en feriado en el país.

Cada año, miles de fieles acuden en peregrinación a la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, para agradecer favores, pedir protección y renovar su fe. Durante la jornada se realizan misas, procesiones y actos religiosos que reúnen a creyentes de todas las regiones.

La Virgen de la Altagracia fue proclamada patrona espiritual del pueblo dominicano en 1922 por el Papa Pío XI, consolidando aún más su importancia dentro de la identidad cultural y religiosa del país.

Más allá de la fe, esta celebración representa un símbolo de unidad nacional, tradición y esperanza, reafirmando el profundo vínculo entre la Virgen de la Altagracia y el pueblo dominicano.

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