Bill y Hillary Clinton comparecerán en caso Jeffrey Epstein ante riesgo de desacato
El expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton aceptaron declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en el marco de la investigación sobre Jeffrey Epstein, delincuente sexual convicto. La decisión se produjo pocas horas antes de que el comité votara una resolución para declararlos en desacato al Congreso por no haber respondido a una citación previa.
El presidente del comité, el republicano James Comer, había impulsado el proceso de desacato debido a la negativa de los Clinton a comparecer. Sin embargo, antes de la votación, sus abogados informaron que ambos aceptarían rendir declaración en deposiciones bajo juramento, en fechas que se acordarían mutuamente. A cambio, solicitaron que se retiraran los procedimientos de desacato, los cuales podrían acarrear sanciones económicas e incluso penas de prisión.
Comer reaccionó con cautela ante el anuncio, señalando que no existía todavía un acuerdo formal por escrito y que, por lo tanto, la posibilidad del desacato seguía vigente. También recordó que anteriormente había rechazado propuestas de los abogados de los Clinton que buscaban establecer condiciones distintas, como una entrevista transcrita para Bill Clinton o una declaración jurada de Hillary Clinton, subrayando que los citados no pueden imponer los términos de una citación legal.
La investigación, iniciada para esclarecer los vínculos de Epstein con figuras influyentes y sus asociados, había citado a los Clinton en agosto. Tras varios meses de disputas legales y negociaciones sin éxito, la amenaza inmediata de desacato llevó finalmente a que aceptaran declarar. En el comité, nueve de los 21 legisladores demócratas apoyaron la medida impulsada por los republicanos contra Bill Clinton, argumentando la necesidad de transparencia total, aunque ninguno de los Clinton compareció hasta el momento.
La relación de Bill Clinton con Epstein, documentada en las décadas de 1990 y 2000, ha sido uno de los principales focos de la investigación republicana. Aunque Clinton no ha sido acusado de ningún delito relacionado con este caso, su nombre aparece en documentos judiciales recientemente publicados por orden de un juez, lo que ha renovado el interés público sobre la red de conexiones de alto nivel que rodeaban a Epstein.