Francia entre los países más afectados por ola de calor histórica
Francia enfrenta una de las olas de calor más intensas de su historia, con 49 departamentos en alerta roja y otros 40 en naranja, afectando a unos 35 millones de personas.
Ante la magnitud del fenómeno, el Gobierno adoptó medidas excepcionales como el cierre de más de 800 centros educativos, la suspensión de actividades al aire libre y recomendaciones de evitar viajes en tren por posibles fallos en la red ferroviaria.
Las temperaturas han alcanzado niveles récord en al menos 66 estaciones meteorológicas, superando los 40 grados en varias regiones y llegando hasta los 41.5 °C en algunas localidades.
En ciudades como París, los ciudadanos han buscado alivio en el río Sena y el canal Saint Martin, habilitado temporalmente para el baño.
Asimismo, las autoridades prohibieron el consumo de alcohol en espacios públicos durante la Fiesta de la Música y promovieron el teletrabajo. La crisis ha reavivado el debate sobre el impacto del cambio climático y la necesidad de adaptar infraestructuras, condiciones laborales y planificación urbana frente a eventos extremos cada vez más frecuentes.
El calor es en toda Europa
Europa atraviesa una intensa ola de calor con temperaturas históricas que superan los 40 °C en ciudades como París y más de 38 °C en Madrid, mientras los servicios meteorológicos advierten que el fenómeno podría agravarse en los próximos días. La situación ya ha provocado cortes eléctricos en Francia, alertas rojas en Londres y decenas de muertes, incluyendo personas que intentaron refrescarse en zonas no seguras.

El evento ha evidenciado una vulnerabilidad estructural: solo uno de cada cinco hogares europeos cuenta con aire acondicionado, en contraste con el 90 % en Estados Unidos. Factores como el alto costo de la electricidad, menores ingresos y edificaciones antiguas dificultan la instalación de estos sistemas.
Además, regulaciones urbanísticas y políticas climáticas, orientadas a reducir el consumo energético, han limitado la expansión del aire acondicionado. En un contexto donde Europa se calienta a un ritmo superior al promedio mundial, la falta de adaptación de su infraestructura agrava el impacto de cada ola de calor sobre la población.