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La deuda dominicana: ¿inversión necesaria o una carga que sigue creciendo?

Por Divagna Encarnación
- 10 min de lectura

Según datos de la Dirección General de Crédito Público DGCP, el Estado dominicano acumula al mes de junio de 2026 una deuda equivalente a 67,370.7 millones de dólares. Los compromisos financieros del país por este renglón se dividen de la siguiente manera: 47,989.7 millones de dólares corresponden a deuda externa, mientras la interna equivale a 19,381 millones de dólares.

Al llegar al poder en el año 2020, el monto de la deuda que heredó la gestión del presidente Luis Abinader alcanzaba los 47,003.2 millones de dólares, de acuerdo a las cifras que se encuentran publicadas en la página web de la DGCP. Esto significa que en los últimos 6 años este concepto se ha elevado en unos 20,367.5 millones de dólares.

El aumento de la deuda durante la administración Danilo Medina fue de 25,485.1 millones de dólares. Cuando llegó al poder en el 2012 la deuda acumulada, tanto externa como interna, llegaba a 21,518.4 millones de dólares y al abandonar la presidencia de la República en 2020 la dejó en 47,003.5 millones de dólares, como ya se señaló.

Actualmente, los 67,370.7 millones de dólares que adeuda el Estado equivalen al 47.9 % del Producto Interno Bruto.

El debate de la deuda al más alto nivel

El expresidente Leonel Fernández cuestionó el manejo de la deuda pública durante la gestión del presidente Luis Abinader, afirmando que el principal legado del Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) será un endeudamiento “irresponsable e insostenible”.

En un artículo publicado el pasado 29 de junio en su columna Observatorio Global del periódico Listín Diario, titulado “La deuda pública: el legado irresponsable del PRM”, el también presidente de Fuerza del Pueblo aseguró que entre 2020 y febrero de 2026 la deuda consolidada del país pasó de aproximadamente US$53,000 millones a US$80,670 millones, lo que, según afirmó, supera el endeudamiento acumulado en las cuatro décadas anteriores.

Fernández sostuvo que el problema no radica en el uso del endeudamiento como herramienta económica, sino en el destino de los recursos. En ese sentido, indicó que la deuda es sostenible cuando financia proyectos de infraestructura, productividad o capital humano, pero pierde esa condición cuando se orienta a cubrir gastos corrientes como salarios, subsidios o ampliación de la nómina pública.

El exmandatario también cuestionó que parte de los recursos obtenidos mediante préstamos permanezcan depositados en cuentas del Banco Central y del Banco de Reservas, generando rendimientos inferiores al costo financiero de la deuda, lo que, a su juicio, representa una carga adicional para los contribuyentes.

En cuanto al servicio de la deuda, advirtió que el pago de intereses se duplicaría en seis años, al pasar de unos RD$162,000 millones en 2020 a más de RD$324,000 millones en 2026, lo que limita el margen presupuestario para sectores clave como educación, salud, infraestructura y seguridad ciudadana.

Respecto a la composición del gasto público, Fernández afirmó que entre 2020 y 2026 el gasto total aumentó alrededor de un 88 %, pero que el 86 % corresponde a gasto corriente, frente a un 14 % destinado a inversión de capital.

La defensa del presidente y la respuesta de Danilo

El presidente Luis Abinader ha defendido el manejo de la deuda pública durante su administración.  Por ejemplo, en “LA Semanal con la Prensa” del lunes de octubre de 2025 el gobernante afirmó que el 80 % de los préstamos contratados ha sido destinado al pago y refinanciamiento de compromisos heredados de gobiernos anteriores.

El mandatario aseguró que su gestión había logrado reducir la deuda en términos relativos al Producto Interno Bruto (PIB), al pasar de 49.7 % en agosto de 2020 a 46.9 % en agosto de 2025, lo que representaba en ese momento una disminución de 2,8 puntos porcentuales.

Abinader comparó estos resultados con administraciones pasadas, señalando que la deuda aumentó de 28.4 % a 30.5 % del PIB en el período 2004-2012, y de 30.5 % a 49.7 % entre 2012 y 2020.

Asimismo, el jefe de Estado también cuestionó a la oposición por el uso de cifras absolutas en sus críticas y la acusó de distorsionar el debate. En ese contexto, advirtió que responderá con mayor firmeza a medida que se acerque el proceso electoral de 2028, reiterando que su gobierno continuará defendiendo sus resultados económicos.

El expresidente Danilo Medina respondió a las afirmaciones del mandatario sobre el manejo de la deuda pública y lo acusó de “repetir una mentira” al sostener que la mayor parte de los préstamos han sido destinados a saldar compromisos heredados de gestiones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Medina cuestionó la explicación oficial y aseguró que no se ajusta a los criterios técnicos para medir el crecimiento del endeudamiento, al señalar que refinanciar obligaciones previas no implica necesariamente un aumento neto de la deuda. En ese contexto, recordó que el pago de compromisos es una responsabilidad del Estado, independientemente del gobierno de turno.

El exmandatario atribuyó el incremento de la deuda a lo que considera un manejo ineficiente de las finanzas públicas por parte de la actual administración, alegando que se han tomado nuevos préstamos para cubrir gastos corrientes, mientras se responsabiliza a gobiernos anteriores.

Lo cierto es que este tema ha sido siempre asunto de debate y por lo general, los políticos de oposición critican severamente a los partidos que en un momento determinado dirigen la cosa pública y los acusan de endeudar de manera irresponsable las finanzas estatales. Los que están en el poder defienden su política de endeudamiento a capa y espada.

Una postura imparcial

Para tener una idea más equilibrada de la realidad con relación al nivel de la deuda que actualmente maneja el país, lo recomendable es acudir a una voz independiente y tal virtud, El Avance Media consultó al economista y catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Francisco Tavares.

El experto expresó preocupación por la evolución de la deuda pública de República Dominicana y sostuvo que, aunque el indicador medido como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) pudiera aparentar niveles manejables, el verdadero impacto debe analizarse desde la presión que ejercen los intereses sobre el presupuesto nacional.

Tavares manifestó que la deuda dominicana representa actualmente alrededor del 47.9 % del PIB, una proporción que, comparada con otros países de América Latina, coloca al país en un punto medio respecto al promedio regional. Sin embargo, consideró que esta medición puede ocultar la carga real que representa el endeudamiento para las finanzas públicas.

“Esa es una manera de ver el compromiso de la deuda que a veces esconde lo que realmente pesa, que es el presupuesto”, sostuvo el economista, al señalar que el análisis debe centrarse en la cantidad de recursos que el Estado destina al pago de intereses.

Explicó que cuando un gobierno utiliza una parte significativa de sus ingresos para cubrir el servicio de la deuda, limita su capacidad de inversión en áreas fundamentales para el desarrollo nacional.

En ese sentido, dijo que si de cada 100 pesos que recauda el Estado se destinan 25 o 26 pesos al pago de intereses, se reduce el espacio fiscal para invertir en infraestructura, educación, salud y otros bienes públicos.

El catedrático consideró que República Dominicana atraviesa una dinámica en la que se recurre al endeudamiento para financiar grandes proyectos de infraestructura, y puso como ejemplo las construcciones de alto costo, como el Metro, que, según afirmó, no serían posibles sin un elevado volumen de financiamiento externo.

Tavares señaló que esta situación se refleja en la aprobación frecuente de nuevos préstamos en el Congreso Nacional, donde, según indicó, de manera rutinaria se autorizan financiamientos de entre 400, 500 y hasta 600 millones de dólares, algo que, afirmó, puede observarse en los registros periodísticos.

El economista advirtió que, si no se aborda el tema con responsabilidad y medidas adecuadas, en los próximos años podrían surgir dificultades, especialmente si la economía no mantiene el ritmo de crecimiento necesario para generar mayores ingresos y facilitar el pago de los compromisos financieros.

No obstante, destacó que el crecimiento económico registrado recientemente representa un elemento favorable. Indicó que la economía mostró una expansión de alrededor de 4.5 % hasta junio, pero alertó que, si ese dinamismo no se mantiene, el país podría enfrentar mayores presiones relacionadas con la deuda pública.

Tavares concluyó precisando que la principal preocupación no es únicamente el monto acumulado de la deuda, sino la capacidad futura de la economía para sostener su pago sin afectar la inversión pública y el desarrollo social.

Qué dijo Standard & Poor’s

Política aparte, la realidad es que en el año 2024 la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P Global) reafirmó la calificación crediticia de República Dominicana en “BB” con perspectiva estable, al destacar el crecimiento económico sostenido, el fortalecimiento institucional y los avances en la gestión fiscal y de la deuda pública.

En ese momento el Ministerio de Hacienda destacó que la evaluación refleja la capacidad del país para mantener la estabilidad macroeconómica y continuar mejorando sus mecanismos de planificación fiscal. S&P recordó que en diciembre de 2022 Standard & Poor’s había elevado la calificación soberana dominicana de “BB-” a “BB”, la nota más alta alcanzada por la nación hasta ese momento.

S&P resaltó el desempeño del sector turístico como uno de los principales motores de la economía, al contribuir al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y a la disminución del déficit de cuenta corriente.

La calificadora indicó que una eventual mejora en la nota dependerá de la implementación de reformas destinadas a fortalecer la planificación fiscal y reducir los déficits públicos.

La deuda y la responsabilidad

El debate sobre la deuda pública dominicana refleja una realidad compleja que va más allá de una cifra acumulada. Si bien el endeudamiento ha permitido financiar proyectos y enfrentar compromisos del Estado, el verdadero desafío está en garantizar que esos recursos generen crecimiento, productividad y bienestar para la población.

Las cifras muestran un aumento sostenido de la deuda durante las últimas administraciones, mientras el debate político solo se ha concentrado en atribuir responsabilidades. Sin embargo, más allá de las diferencias partidarias, la preocupación central debe ser la capacidad del país para sostener sus compromisos financieros sin reducir la inversión en áreas esenciales como educación, salud, infraestructura y seguridad.

La advertencia de los economistas apunta a un elemento clave: no solo importa cuánto se debe, sino cuánto cuesta pagar esa deuda y qué espacio deja en el presupuesto nacional para atender las necesidades del desarrollo.

República Dominicana mantiene indicadores económicos favorables y reconocimiento internacional por su estabilidad, pero el manejo responsable de las finanzas públicas seguirá siendo determinante para evitar que el endeudamiento se convierta en una limitación y un lastre para el desarrollo de las futuras generaciones.

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