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Abinader lleva a la FAO los desafíos dominicanos tras reducir la pobreza monetaria

Por Divagna Encarnación
- 5 min de lectura

El presidente Luis Abinader participa este lunes en el Foro Mundial de la Alimentación 2026, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma, Italia.

En el marco de este evento República Dominicana será reconocida por reducir la prevalencia de la subalimentación crónica a menos del 2.5 %, el umbral utilizado por el organismo para identificar a los países con niveles bajos de hambre crónica.

La reducción de la subalimentación por debajo del 2.5 % permite que el país deje de figurar con una cifra específica en el Mapa del Hambre de la FAO. Sin embargo, este resultado no significa que hayan desaparecido todas las dificultades económicas de los hogares para adquirir alimentos suficientes y nutritivos.

Cómo la FAO mide el hambre

La FAO mide el hambre principalmente a través de la prevalencia de la subalimentación, un indicador que estima el porcentaje de la población que consume habitualmente menos calorías de las necesarias para llevar una vida activa y saludable.

Para calcularlo, toma en cuenta la disponibilidad de alimentos, el consumo energético y las necesidades nutricionales de la población. También utiliza la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), basada en encuestas que permiten conocer si las personas han tenido dificultades para conseguir alimentos por falta de dinero u otros recursos.

Un país se considera fuera del umbral de medición del mapa mundial del hambre cuando su prevalencia de subalimentación es inferior al 2,5 %. Sin embargo, esto no significa que haya desaparecido por completo el hambre ni que todos los hogares puedan acceder a una alimentación adecuada.

En el caso de República Dominicana, el reconocimiento representa un avance en la reducción de la subalimentación crónica. No obstante, para evaluar las condiciones reales de los hogares es necesario observar otros indicadores, como la pobreza monetaria, la inflación de los alimentos, el costo de la canasta básica familiar y la capacidad de compra de la población.

En otras palabras, reducir el hambre no es exactamente lo mismo que garantizar que todas las familias puedan comprar alimentos suficientes, variados y nutritivos. Una persona puede consumir las calorías mínimas necesarias y, aun así, tener dificultades para costear una dieta saludable.

Disminución de la pobreza monetaria

El segundo indicador relevante es la pobreza monetaria, que permite determinar qué proporción de la población vive con ingresos inferiores al umbral oficial establecido para cubrir sus necesidades básicas.

De acuerdo con el boletín de pobreza monetaria de 2025 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), la pobreza monetaria general descendió de 19.0 % en 2024 a 17.3 % en 2025. La pobreza extrema también bajó, de 2.4 % a 2.2 %.

El organismo estimó que 172,346 personas salieron de la pobreza monetaria durante ese período.

El Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo MEPyD precisa que salir de la pobreza monetaria significa que los ingresos de una persona o de su hogar superan el monto mínimo establecido oficialmente para adquirir una canasta básica de bienes y servicios esenciales.

No significa necesariamente que la familia tenga ingresos suficientes para vivir con holgura económica, sino que ha superado el umbral estadístico que define la pobreza monetaria.

El costo de la canasta

El costo de la canasta básica familiar en República Dominicana alcanzó un promedio de RD$49,268.36 al cierre de mayo de 2026, tras aumentar RD$534.08, equivalente a un 1.1 %, durante los primeros cinco meses del año, según datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

Por nivel de ingresos, el costo mensual de la canasta básica llegó a RD$29,489.84 para los hogares del primer quintil, correspondiente a los de menores ingresos; RD$38,441.67 para el segundo; RD$45,296.50 para el tercero; RD$52,380.36 para el cuarto, y RD$80,131.99 para el quinto quintil, que agrupa a las familias de mayores ingresos.

Los cinco grupos registraron incrementos entre enero y mayo. El primer quintil acumuló un alza de RD$182.56; el segundo, RD$293.27; el tercero, RD$428.64; el cuarto, RD$529.15, mientras que el quinto experimentó el mayor aumento absoluto, con RD$1,378.43 adicionales.

El desafío

El reconocimiento de la FAO a República Dominicana por reducir la subalimentación crónica por debajo del 2.5 %, junto con la disminución de la pobreza monetaria, representa un avance importante en la lucha contra el hambre. Sin embargo, el verdadero reto del país es lograr que estos progresos se traduzcan en una mejor calidad de vida para las familias.

Para ello, resulta fundamental seguir mejorando los niveles salariales, de manera que los ingresos de los trabajadores puedan superar de forma sostenida el costo de la canasta básica familiar.

La meta no debe limitarse a que las familias tengan qué comer, sino a que puedan adquirir alimentos suficientes, variados y nutritivos sin sacrificar otras necesidades esenciales.

Salir del mapa del hambre es un logro, pero garantizar la seguridad alimentaria requiere que los ingresos crezcan por encima del costo de la vida. El desafío de República Dominicana es convertir los avances económicos en bienestar tangible, para que cada vez más hogares puedan alimentarse dignamente y con mayor estabilidad.

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