Datos clave de la denuncia penal contra el exjefe de la DEA en República Dominicana
Desde la semana pasada se conoce que Melitón Cordero, exjefe de la oficina de la DEA en República Dominicana, fue acusado ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia por participar en un esquema de venta ilegal de visas estadounidenses a cambio de dinero.
La información se dio a conocer poco después de que la embajadora de los Estados Unidos en el país, Leah Francis Campos, publicara un mensaje en redes sociales anunciando el cierre «hasta nuevo aviso» de la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en Santo Domingo, al argumentar que la «corrupción no tiene espacio en el gobierno» del país norteamericano «ni en ningún otro».
El Avance Media analizó a profundidad la documentación que sustenta el arresto de Meliton Cordero y a continuación detalla algunos datos clave.
La investigación por la que el extitular de la DEA en Santo Domingo fue destituido y ahora enfrenta cargos ante la justicia estadounidense fue dirigida por el agente especial de Homeland Security Investigations (HSI), Robert Tansey. La acusación se presentó el pasado 12 de febrero, el mismo día en que la embajadora publicó su mensaje en redes.
Cordero enfrenta cargos federales por conspiración, soborno y fraude de visas, según el Código de Estados Unidos (18 U.S.C. §§ 371, 201(b)(2) y 1546).
El documento detalla que el acusado habría solicitado inicialmente 3,000 dólares y posteriormente 7,000 adicionales para facilitar la obtención de visas, utilizando su posición oficial en la DEA y documentos falsificados.
La entrega del dinero y la visa se realizó el 27 de enero de 2026 en un supermercado de Santo Domingo, donde Cordero recibió el efectivo y entregó el pasaporte con la visa desde una camioneta Toyota Prado negra. La operación fue documentada por las autoridades mediante grabaciones, fotografías y registros de transferencia de dinero.
Según la investigación, Cordero instruyó al solicitante de la visa a mentir durante la entrevista consular, declarando falsamente que colaboraba con la DEA en investigaciones contra el narcotráfico. La víctima confirmó que nunca trabajó con la agencia estadounidense.
El caso también reveló un patrón inusual: en menos de cuatro años, Cordero habría presentado 74 solicitudes o referidos de visa y supervisado 45 aprobaciones adicionales, un volumen considerado anormal por el personal consular.
Debido a la sensibilidad de la investigación y el riesgo de destrucción de evidencia, el gobierno solicitó y obtuvo que los documentos del caso fueran sellados temporalmente.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Cordero abusó de su cargo para manipular el proceso consular y facilitar visas fraudulentas, en un caso que combina sobornos, falsificación de documentos y manipulación de testigos.