EE. UU. presiona a Irán con plazo de 10 días para pacto
Estados Unidos.- El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Washington podría “ir un paso más allá” si no se concreta un acuerdo nuclear sustancial con Irán, durante la reunión inaugural de su iniciativa denominada “Junta de Paz” para Gaza. El mandatario señaló que en un plazo de 10 días podría definirse el rumbo de las negociaciones y advirtió sobre posibles consecuencias si no se logra un entendimiento.
En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región. El portaaviones USS Gerald R. Ford se dirige al Mediterráneo para integrarse al USS Abraham Lincoln, ambos con sistemas de defensa antimisiles. Además, bombarderos B-2 y otras aeronaves estratégicas permanecen en estado de alerta en bases estadounidenses y en la isla de Diego García. Según funcionarios, se evalúan distintos escenarios que van desde acciones limitadas contra instalaciones nucleares y de misiles hasta eventuales operaciones dirigidas a figuras clave del liderazgo iraní.
Aunque la vía diplomática continúa siendo la prioridad declarada por Washington, persisten diferencias sustanciales con Teherán. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que existen argumentos que respaldarían una acción militar, mientras autoridades iraníes reiteran el derecho del país al enriquecimiento de uranio con fines civiles.
Tanto Trump como el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, han mantenido una postura de presión para obtener concesiones rápidas por parte de Irán, advirtiendo sobre eventuales represalias si fracasan las negociaciones. Analistas señalan que el despliegue militar busca proyectar firmeza, aunque también advierten que una operación no garantizaría resultados definitivos y podría provocar respuestas regionales, como ataques con misiles contra Israel o afectaciones en el estratégico Estrecho de Ormuz.
En este contexto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han restringido el uso de su espacio aéreo, mientras parte de la aviación estadounidense concentra operaciones en bases en Jordania y territorio saudí, con Israel considerado un posible aliado clave ante cualquier eventual escenario.