Protesta por la vivienda se mantiene en Madrid en demanda de soluciones
Madrid. Los manifestantes que mantienen una acampada en la céntrica Puerta del Sol cumplieron este martes su tercera noche consecutiva en el lugar, a la espera de que el Gobierno español anuncie nuevas medidas para enfrentar la crisis habitacional que ha provocado movilizaciones masivas en distintos puntos del país.
La protesta se originó tras el desalojo de María del Carmen Abascal, una mujer de 87 años que fue retirada en camilla de la vivienda donde residió durante más de siete décadas. El caso se convirtió en símbolo de las dificultades que enfrentan miles de ciudadanos ante el encarecimiento de los alquileres y la falta de viviendas asequibles.
Los participantes en las manifestaciones reclaman mayores garantías para los inquilinos, acciones más contundentes contra prácticas abusivas en el mercado inmobiliario y la suspensión de desalojos cuando las personas afectadas no dispongan de una alternativa habitacional.
Desde el inicio de la acampada el pasado sábado, el número de tiendas instaladas en la plaza ha aumentado, mientras que movilizaciones similares se han extendido a ciudades como Sevilla, Málaga, Santiago de Compostela y Palma de Mallorca, amplificando el debate sobre el acceso a la vivienda en España.
La situación también recibió atención internacional luego de que el papa León XIV instara a las autoridades a abordar las causas estructurales del problema y no limitarse únicamente a responder a situaciones de emergencia.
En medio de las protestas, el Gobierno de Pedro Sánchez tiene previsto presentar nuevas iniciativas relacionadas con la vivienda. España cuenta desde 2023 con una legislación que regula los alquileres, establece límites en determinadas zonas de alta demanda y contempla medidas de protección para los arrendatarios.
Mientras tanto, Abascal podría regresar a su apartamento tras un acuerdo preliminar alcanzado con la empresa propietaria del inmueble. Según explicó su abogada, el pacto establece que el alquiler no superará el 30 % de los ingresos de la pensionista, por lo que continuaría pagando alrededor de 500 euros mensuales.
De acuerdo con organizaciones de inquilinos, la familia de Abascal ocupaba la vivienda desde 1956. Tras varios cambios de propiedad, el alquiler experimentó aumentos que llegaron a situarse por encima de los 2,600 euros mensuales, una cifra que la mujer aseguró no poder asumir con los ingresos de su pensión.