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Doce años después, vuelven al Palacio a exigir algo básico: ser reconocidos como dominicanos

Por Divagna Encarnación
- 2 min de lectura

Santo Domingo.- A más de una década de la promulgación de la Ley 169-14, miembros del Movimiento Reconocido volvieron a levantar su voz frente al Palacio Nacional con una denuncia que vuelve a abrir una vieja herida: aseguran que miles de dominicanos de ascendencia haitiana continúan esperando respuestas y derechos que, según afirman, debieron estar garantizados hace años.

En un documento leído durante la actividad, el movimiento sostiene que la ley, creada como respuesta a la crisis generada tras la sentencia 168-13, prometía devolver documentos, estabilidad jurídica y dignidad a personas afectadas por procesos de desnacionalización. Sin embargo, denuncian que doce años después muchos siguen atrapados entre trámites, procesos paralizados y obstáculos burocráticos.

El reclamo no se limita a papeles. También denuncian presuntas detenciones arbitrarias, retención de documentos, expulsiones ilegales y prácticas de perfilamiento racial. Incluso citaron casos específicos, como el de una mujer dominicana de ascendencia haitiana que, según explican, fue detenida y posteriormente expulsada hacia Haití pese a portar documentación.

La protesta deja una pregunta incómoda sobre la mesa: si una ley fue creada para resolver una situación específica, ¿por qué doce años después aún hay personas protestando frente al Palacio para reclamar reconocimiento y documentación?

Mientras el Gobierno mantiene una postura cada vez más firme en materia migratoria, sectores afectados denuncian que la línea entre el control migratorio y la vulneración de derechos se vuelve cada vez más difusa. Y mientras el debate continúa, cientos de personas aseguran que siguen viviendo entre la incertidumbre y la espera.

Al final de su manifiesto, el Movimiento Reconocido exigió la entrega inmediata de documentos, el cese de detenciones que consideran arbitrarias y la creación de espacios de diálogo con las autoridades. Su mensaje fue directo: “No somos invisibles”.

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